Sudamericana: Valioso empate de River en Colombia
Un partido para el olvido desde la generación de juego, pero un negoción absoluto si miramos los números y el contexto. El empate de River en Colombia dejó al equipo de Eduardo Coudet con mucha vida de cara a la revancha. Por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, el Millonario igualó sin goles ante Independiente Santa Fe en la siempre difícil altura de Bogotá, en una noche donde los palos y la falta de puntería del rival fueron los grandes salvadores.
Los palos y la suerte, claves en el empate de River en Colombia
Desde el pitazo inicial, quedó clarísimo que el local iba a intentar llevarse puesto al equipo argentino. Nahuel Bustos se transformó en una verdadera pesadilla para la última línea de Núñez. El delantero del equipo “Cardenal” reventó el travesaño en la primera jugada clara (con un manotazo salvador de Santiago Beltrán incluido) y un rato después, aprovechando una mala entrega de Fausto Vera en el círculo central, sacó un bombazo que se estrelló en el palo. A River le costó horrores conectar las líneas, no tuvo peso ofensivo y se dedicó a aguantar el vendaval.
El segundo tiempo fue casi un calco. Otra pifia grosera en la salida, esta vez de Lautaro Rivero, dejó a Bustos mano a mano, pero el atacante la quiso picar y la tiró por arriba. Buscando una reacción, el “Chacho” mandó a la cancha a Thiago Almada para darle algo de chispa e ideas frescas a los metros finales, pero el equipo siguió totalmente nublado. En la agonía del partido, los colombianos volvieron a perdonar con un cabezazo de Fagúndez en el área chica y hasta reclamaron efusivamente un supuesto penal de Almada.
Al final, el cero no se rompió. Este empate de River en Colombia termina siendo un premio gigante para un equipo que mostró una de sus versiones más pálidas, sufrió las transiciones rápidas del rival y se salvó de milagro en repetidas ocasiones. El Millonario se vuelve a Buenos Aires sabiendo que la sacó barata y ahora, con su gente reventando el Monumental, buscará mostrar otra cara para sellar el boleto a los cuartos de final de la Sudamericana.





